Qué lindo que estés por acá. Soy Ale.
Las prendas que ves en esta tienda las voy eligiendo yo. También estoy del otro lado cuando llega una consulta y detrás de las ideas de combinaciones que comparto. VÆRA ocupa buena parte de mis días y me gustaría contarte cómo llegué hasta acá.
Todo empezó con unas ganas que venían de hace tiempo
Siempre me gustaron los zapatos. Tanto, que en casa me escucharon decir muchas veces: «Cómo me gustaría tener una zapatería y llevarme un par de cada modelo», jajaja…
Entre esas charlas y la vida de todos los días, la idea fue quedando para más adelante. Pero las ganas de tener algo propio seguían ahí. Un negocio que pudiera crear, darle mi forma y verlo crecer de a poquito.
Cuando empecé a averiguar cómo hacerlo, encontré en la indumentaria la posibilidad de empezar. Había mucho por aprender, pero también mucha ilusión.
Fui compartiendo la idea con mi familia, mis amigas y cada uno me iba acercando ideas o algún dato.
Marian me contaba dónde compraban personas que conocía; Romi, que tiene un taller de lavado de jeans, me orientaba sobre dónde buscar buena calidad; y Mariela, que vendía ropa, me recomendaba locales para visitar.
Yesi me escuchaba cada vez que llegaba con una idea nueva o algo que había aprendido en un curso. Era un poco mi psicóloga también, jajaja.
Y mi familia, por supuesto, estuvo desde el primer momento. Mi marido , mis hijos... una de mis hijas me decía: «Sí, dale, viejita, yo te hago de modelo». Mi otra hija, que está estudiando Licenciatura en Publicidad, enseguida sumaba ideas: «Yo te ayudo con las imágenes, con las fotos… hacemos videos juntas». Entre todos me hicieron sentir acompañada y me dieron confianza para animarme a empezar.
Una de esas mañanas en la cancha, tomando mate y charlando con las chicas mientras veíamos a nuestros hijos jugar al fútbol, Úrsula me dijo: ... Dale, vamos el sábado. Yo te acompaño.
Y así fue. Ese sábado salimos con ella y su hija Marti a recorrer los primeros locales. Ellas conocían muchos lugares, me recomendaron marcas y me ayudaron a descubrir un mundo que para mí era nuevo.
De aquellas primeras compras llegaron también unas remeras con el nombre de mi marca. No les puedo explicar lo que significó tenerlas en mis manos. Eso que tantas veces había imaginado empezaba a tomar forma, a hacerse real.
En esos primeros pasos también fui buscando un nombre. Así apareció VÆRA, que para mí se relacionaba con una nueva era, con esta etapa que me estaba animando a comenzar.
Elegir qué traer también es pensar en vos
Una de las cosas que más disfruto es buscar prendas para la tienda. Mirarlas, conocerlas e imaginar distintas maneras de usarlas.
Y hay algo que tengo muy presente al elegir: quiero estar conforme con lo que te ofrezco. Me importa la calidad y prefiero cuidar esa elección.
Porque me gustaría que esa prenda que hoy te llevás te dé ganas de volver a ponértela. Que estés contenta con tu compra y que, cuando vuelvas a VÆRA, sea también porque lo que elegiste antes te dio buen resultado.
Y después está lo lindo de hacerlas propias
A veces vemos una combinación y pensamos: «Mirá, nunca se me había ocurrido usarlo así». Eso también me gusta compartir por acá.
Ideas que puedas probar, cambiar y llevar a tu manera. Quizás con algo de la tienda, quizás con esa camisa o ese pantalón que ya tenés y te encanta.
Creo que el estilo no tiene edad. Nuestros gustos pueden cambiar, podemos tener ganas de probar algo distinto o seguir eligiendo eso con lo que nos sentimos cómodas. Hay lugar para todo eso.
Por eso quiero que en VÆRA puedas mirar tranquila, preguntar lo que necesites y elegir lo que tenga sentido para vos.
Yo sigo construyendo este espacio, aprendiendo y disfrutando de verlo crecer. Y me da mucha alegría poder compartirlo con vos.
Bienvenida a VÆRA.
Vestirte a tu manera. Verte bien y sentirte vos.